Un análisis en 43 países revela que los jóvenes de entornos desfavorecidos son más vulnerables a los riesgos de las redes sociales

A medida que las redes sociales se convierten en una parte fundamental de la vida de los jóvenes, crece la preocupación por su impacto en su salud mental. Sin embargo, los debates públicos y las medidas adoptadas tienden a tratar a los adolescentes como un grupo homogéneo. A menudo ignoramos el hecho de que el uso de estas plataformas no afecta a todos de la misma manera, ni tiene los mismos efectos en su bienestar.
En un capítulo del Informe Mundial sobre la Felicidad 2026, publicado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas en colaboración con la Universidad de Oxford, hemos examinado cómo el uso problemático de las redes sociales se relaciona con el bienestar de los adolescentes de diferentes entornos socioeconómicos.
Analizamos 43 países repartidos por seis grandes regiones –anglo-celta, Cáucaso-mar Negro, Europa central y oriental, Mediterráneo, nórdica y Europa occidental– que abarcan principalmente países europeos y sus zonas vecinas inmediatas.
Utilizando datos de más de 330 000 jóvenes, hemos observado un patrón claro y consistente: los niveles más altos de uso problemático de las redes sociales –es decir, el uso compulsivo o descontrolado de las redes sociales– se asocian con un menor bienestar.

